

{"id":17630,"date":"2022-03-31T11:00:45","date_gmt":"2022-03-31T14:00:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/?p=17630"},"modified":"2026-07-24T13:27:07","modified_gmt":"2026-07-24T16:27:07","slug":"la-novela-de-la-luna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/2022\/03\/31\/la-novela-de-la-luna\/","title":{"rendered":"La novela de la Luna"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph\">A\u00f1o 20 N\u00famero 76 \u2013 Marzo 2022<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por Julio Verne<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un observador dotado de una vista infinitamente penetrante y colocado en este centro desconocido a cuyo alrededor gravita el mundo, habr\u00eda visto en la \u00e9poca ca\u00f3tica del Universo mir\u00edadas de \u00e1tomos que poblaban el espacio. Pero poco a poco, pasando siglos y siglos, se produjo una variaci\u00f3n, manifest\u00e1ndose una ley de atracci\u00f3n, a la cual se subordinaron los \u00e1tomos hasta entonces errantes. Aquellos \u00e1tomos se combinaron qu\u00edmicamente seg\u00fan sus afinidades, se hicieron mol\u00e9culas y formaron esas acumulaciones nebulosas de que est\u00e1n sembradas las profundidades del espacio. Anim\u00f3 luego aquellas acumulaciones un movimiento de rotaci\u00f3n alrededor de su punto central. Aquel centro formado de mol\u00e9culas vagas, empez\u00f3 a girar alrededor de s\u00ed mismo, condens\u00e1ndose progresivamente. Adem\u00e1s, siguiendo leyes de mec\u00e1nica inmutables, a medida que por la condensaci\u00f3n disminu\u00eda su volumen, su movimiento de rotaci\u00f3n se aceler\u00f3, de lo que result\u00f3 una estrella principal, centro de las acumulaciones nebulosas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mirando atentamente, el observador hubiera visto entonces las dem\u00e1s mol\u00e9culas de la acumulaci\u00f3n conducirse como la estrella central, condensarse de la misma manera por un movimiento de rotaci\u00f3n bajo forma de innumerables estrellas. La nebulosa estaba formada. Los astr\u00f3nomos cuentan actualmente cerca de 5.000 nebulosas. Hay una entre ellas que los hombres han llamado la V\u00eda L\u00e1ctea, la cual contiene dieciocho millones de estrellas, siendo cada estrella el centro de un mundo solar. Si el observador hubiese entonces examinado especialmente entre aquellos dieciocho millones de astros, uno de los m\u00e1s modestos y menos brillantes <span id='easy-footnote-1-17630' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/2022\/03\/31\/la-novela-de-la-luna\/#easy-footnote-bottom-1-17630' title='El di\u00e1metro de Sirio, seg\u00fan Wollaston, es doce veces mayor que el del Sol.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>, una estrella de cuarto orden, la que llamamos orgullosamente el Sol, todos los fen\u00f3menos a que se debe la formaci\u00f3n del Universo se hubieran realizado sucesivamente a su vista. Hubiera visto al Sol, en estado gaseoso a\u00fan y compuesto de mol\u00e9culas movibles, girando alrededor de su eje para consumar su trabajo de concentraci\u00f3n. Este movimiento, sometido a las leyes de la mec\u00e1nica, se hubiese acelerado con la disminuci\u00f3n de volumen, llegando un momento en que la fuerza centr\u00edfuga prevaleciese sobre la centr\u00edpeta, que tiende a impeler las mol\u00e9culas hacia el centro. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, a la vista del observador se habr\u00eda presentado otro fen\u00f3meno. Las mol\u00e9culas situadas en el plano del ecuador, escap\u00e1ndose como la piedra de una honda que se rompe s\u00fabitamente, habr\u00edan ido a formar alrededor del Sol varios anillos conc\u00e9ntricos semejantes a los de Saturno. Aquellos anillos de materia c\u00f3smica, dotados a su vez de un movimiento de rotaci\u00f3n alrededor de la masa central, se habr\u00edan roto y descompuesto en nebulosidades secundarias, es decir, en planetas. Si el observador hubiese entonces concentrado en estos planetas toda su atenci\u00f3n, les habr\u00eda visto conducirse exactamente como el Sol y dar nacimiento a uno o m\u00e1s anillos c\u00f3smicos, origen de esos astros de orden inferior que se llaman sat\u00e9lites. As\u00ed pues, subiendo del \u00e1tomo a la mol\u00e9cula, de la mol\u00e9cula a la acumulaci\u00f3n, de la acumulaci\u00f3n a la nebulosa, de la nebulosa a la estrella principal, de la estrella principal al Sol, del Sol al planeta y del planeta al sat\u00e9lite, tenemos toda la serie de las transformaciones experimentadas por los cuerpos celestes desde los primeros d\u00edas del mundo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Sol parece perdido en las inmensidades del mundo estelar, y, sin embargo, seg\u00fan las teor\u00edas que actualmente privan en la ciencia, se hab\u00eda subordinado a la nebulosa de la V\u00eda L\u00e1ctea. Centro de un mundo, aunque tan peque\u00f1o parece en medio de las regiones et\u00e9reas, es, sin embargo, enorme, pues su volumen es un mill\u00f3n cuatrocientas mil veces mayor que el de la Tierra. A su alrededor gravitan ocho planetas, salidos de sus mismas entra\u00f1as en los primeros tiempos de la Creaci\u00f3n. Estos planetas, enumer\u00e1ndolos por el orden de su proximidad, son: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, J\u00fapiter, Saturno, Urano y Neptuno. Adem\u00e1s, entre Marte y J\u00fapiter circulan regularmente otros cuerpos menos considerables, restos errantes tal vez de un astro hecho pedazos, de los cuales el telescopio ha reconocido ya ochenta y dos<span id='easy-footnote-2-17630' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/2022\/03\/31\/la-novela-de-la-luna\/#easy-footnote-bottom-2-17630' title='Algunos de estos asteroides son tan peque\u00f1os, que a paso gimn\u00e1stico, se podr\u00eda dar una vuelta a su alrededor en un solo d\u00eda.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> . De estos servidores que el Sol mantiene en su \u00f3rbita el\u00edptica por la gran ley de la gravitaci\u00f3n, algunos poseen tambi\u00e9n sus sat\u00e9lites. Urano tiene ocho; Saturno otros tantos; J\u00fapiter, cuatro; Neptuno, tres; la Tierra, uno. Este \u00faltimo, uno de los menos importantes del mundo solar, se llama Luna, y es el que el genio audaz de los americanos pretend\u00eda conquistar. El astro de la noche, por su proximidad relativa y el espect\u00e1culo r\u00e1pidamente renovado de sus diversas fases, comparti\u00f3 con el Sol, desde los primeros d\u00edas de la humanidad, la atenci\u00f3n de los habitantes de la Tierra. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el Sol ofende los ojos al mirarlo, y los torrentes de luz que despide obligan a cerrarlos a los que los contemplan. La pl\u00e1cida Febe, m\u00e1s humana, se deja ver complaciente con su modesta gracia; agrada a la vista, es poco ambiciosa y, sin embargo, se permite alguna vez eclipsar a su hermano, el radiante Apolo, sin ser nunca eclipsada por \u00e9l. Los mahometanos, comprendiendo el reconocimiento que deb\u00edan a esta fiel amiga de la Tierra, han regulado sus meses en base a su revoluci\u00f3n<span id='easy-footnote-3-17630' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/2022\/03\/31\/la-novela-de-la-luna\/#easy-footnote-bottom-3-17630' title='La revoluci\u00f3n de la Luna dura unos veintisiete d\u00edas y medio.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>. Los primeros pueblos tributaron un culto muy preferente a esta casta deidad. Los egipcios la llamaban Isis; los fenicios, Astart\u00e9; los griegos la adoraron bajo el nombre de Febe, hija de Latona y de J\u00fapiter, y explicaban sus eclipses por las visitas misteriosas de Diana al bello Endimi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan la leyenda mitol\u00f3gica, el le\u00f3n de Nemea recorri\u00f3 los campos de la Luna antes de su aparici\u00f3n en la Tierra, y el poeta Agesianax, citado por Plutarco, celebr\u00f3 en sus versos aquella amable boca, aquella nariz encantadora, aquellos dulces ojos, formados por las partes luminosas de la adorable Selene. Pero si bien los antiguos comprendieron a las mil maravillas el car\u00e1cter, el temperamento, en una palabra, las cualidades morales de la Luna bajo el punto de vista mitol\u00f3gico, los m\u00e1s sabios que hab\u00eda entre ellos permanecieron muy ignorantes en selenograf\u00eda. Sin embargo, algunos astr\u00f3nomos de \u00e9pocas remotas descubrieron ciertas particularidades confirmadas actualmente por la ciencia. Si bien los acadios pretendieron haber habitado la Tierra en una \u00e9poca en que la Luna no exist\u00eda a\u00fan, si bien Simplicio la crey\u00f3 inm\u00f3vil y colgada de la b\u00f3veda de cristal, si bien Tasio la consider\u00f3 como un fragmento desprendido del disco solar; si bien Clearco, el disc\u00edpulo de Arist\u00f3teles, hizo de ella un bru\u00f1ido espejo en que se reflejaban las im\u00e1genes del oc\u00e9ano; si bien otros, en fin, no vieron en ella m\u00e1s que una acumulaci\u00f3n de vapores exhalados por la Tierra o un globo medio fuego, medio hielo, que giraba alrededor de s\u00ed mismo, algunos sabios, por medio de observaciones sagaces, a falta de instrumentos de \u00f3ptica, sospecharon la mayor parte de las leyes que rigen al astro de la noche. Tales de Mileto, seiscientos a\u00f1os antes de Jesucristo, emiti\u00f3 la opini\u00f3n de que la Luna estaba iluminada por el Sol. Aristarco de Samos dio la verdadera explicaci\u00f3n de sus fases. Cle\u00f3medes ense\u00f1\u00f3 que brillaba con una luz refleja. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El caldeo Beroso descubri\u00f3 que la duraci\u00f3n de su movimiento de rotaci\u00f3n era igual a la de su movimiento de traslaci\u00f3n, y as\u00ed explic\u00f3 c\u00f3mo la Luna presenta siempre la misma faz. Por \u00faltimo, Hiparco, dos siglos antes de la era cristiana, reconoci\u00f3 algunas desigualdades en los movimientos aparentes del sat\u00e9lite de la Tierra. Estas distintas observaciones se confirmaron despu\u00e9s, y de ellas sacaron partido nuevos astr\u00f3nomos. Tolomeo, en el siglo ii, y el \u00e1rabe Abul Wefa, en el siglo x, completaron las observaciones de Hiparco sobre las desigualdades que sufre la Luna siguiendo la l\u00ednea tortuosa de su \u00f3rbita, bajo la acci\u00f3n del Sol. Despu\u00e9s, Cop\u00e9rnico, en el siglo XV, y Tycho Brahe, en el siglo XVI, expusieron completamente el sistema solar, y el papel que desempe\u00f1a la Luna entre los cuerpos celestes. Ya en aquella \u00e9poca, sus movimientos estaban casi determinados; pero de su constituci\u00f3n f\u00edsica se sab\u00eda muy poca cosa. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces fue cuando Galileo explic\u00f3 los fen\u00f3menos de luz producidos en ciertas fases por la existencia de monta\u00f1as, a las que dio una altura media de 4.500 toesas. Despu\u00e9s Hevelius, un astr\u00f3nomo de Dantzig, rebaj\u00f3 a 2.600 toesas las mayores alturas, pero su compa\u00f1ero, Riccioli, las elev\u00f3 a 7.000. A fines del siglo XVIII, Herschel, armado de un poderoso telescopio, redujo mucho las precedentes medidas. Dio 2.900 toesas a las monta\u00f1as m\u00e1s elevadas, y redujo por t\u00e9rmino medio las diferentes alturas a 400 toesas solamente. Pero Herschel se equivocaba tambi\u00e9n, y se necesitaron las observaciones de Schoeter, Louville, Halley, Nasmith, Bianchini, Pastor\u00a1, Lohrman, Gruithuisen y, sobre todo, los minuciosos estudios de Beer y de Moedler, para resolver la cuesti\u00f3n de una manera definitiva. Gracias a los mencionados sabios, la elevaci\u00f3n de las monta\u00f1as de la Luna se conoce en la actualidad perfectamente. Beer y Moedler han medido 1.905 alturas, de las cuales seis pasan de 2.600 toesas y veintid\u00f3s pasan de 2.400<span id='easy-footnote-4-17630' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/2022\/03\/31\/la-novela-de-la-luna\/#easy-footnote-bottom-4-17630' title='La altura del Mont Blanc es de 4.813 metros sobre el nivel del mar.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> . La m\u00e1s alta cima sobresale de la superficie del disco lunar 3.801 toesas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al mismo tiempo, se completaba el reconocimiento del disco de la Luna, el cual aparec\u00eda acribillado de cr\u00e1teres, confirm\u00e1ndose en todas las observaciones su naturaleza esencialmente volc\u00e1nica. De la falta de refracci\u00f3n en los rayos de los planetas que ella oculta, se deduce que le falta casi absolutamente atm\u00f3sfera. Esta carencia de aire supone falta de agua y, por consiguiente, los selenitas, para vivir en semejantes condiciones, deben tener una organizaci\u00f3n especial y diferenciarse singularmente de los habitantes de la Tierra. Por \u00faltimo, gracias a nuevos m\u00e9todos, instrumentos m\u00e1s perfeccionados registraron \u00e1vidamente la Luna, no dejando inexplorado ning\u00fan punto en su hemisferio, no obstante medir su di\u00e1metro 2.150 millas <span id='easy-footnote-5-17630' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/2022\/03\/31\/la-novela-de-la-luna\/#easy-footnote-bottom-5-17630' title='3.475 kil\u00f3metros, es decir, algo m\u00e1s de una cuarta parte del di\u00e1metro terrestre. '><sup>5<\/sup><\/a><\/span> y ser su superficie igual a una 13a parte de la del globo<span id='easy-footnote-6-17630' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/2022\/03\/31\/la-novela-de-la-luna\/#easy-footnote-bottom-6-17630' title='Treinta y ocho millones de kil\u00f3metros cuadrados.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>, y su Volumen una 49a parte de la esfera terrestre; pero ninguno de estos secretos pod\u00eda serlo eternamente para los sabios astr\u00f3nomos, que llevaron m\u00e1s lejos a\u00fan sus prodigiosas observaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ellos notaron que, durante el plenilunio, el disco aparec\u00eda en ciertas partes, marcado de l\u00edneas negras. Estudiando estas l\u00edneas con mayor precisi\u00f3n, llegaron a darse cuenta exacta de su naturaleza. Aquellas l\u00edneas eran surcos largos y estrechos, abiertos entre bordes paralelos que terminaban generalmente en las m\u00e1rgenes de los cr\u00e1teres. Ten\u00edan una longitud comprendida entre diez y cien millas, y una anchura de 800 toesas. Los astr\u00f3nomos las llamaron ranura, pero darles este nombre es todo lo que supieron hacer. En cuanto a averiguar si eran lechos secos de antiguos r\u00edos, no pudieron resolverlo de una manera concluyente. Los americanos esperaban poder, un d\u00eda a otro, determinar este hecho geol\u00f3gico. Se reservaban igualmente la gloria de reconocer aquella serie de parapetos paralelos, descubiertos en la superficie de la Luna por Gruithuisen, sabio profesor de Munich, que las consider\u00f3 como un sistema de fortificaciones levantadas por los ingenieros selenitas. Estos dos puntos, a\u00fan oscuros, y otros sin duda, no pod\u00edan aclararse definitivamente, sino por medio de una comunicaci\u00f3n directa con la Luna. En cuanto a la intensidad de su luz, nada hab\u00eda que aprender, pues ya se sab\u00eda que es 300.000 veces m\u00e1s d\u00e9bil que la del Sol, y que su calor no ejerce sobre los term\u00f3metros ninguna acci\u00f3n apreciable. Respecto del fen\u00f3meno conocido con el nombre de luz cenicienta, se explica naturalmente por el efecto de los rayos del Sol rechazados de la Tierra a la Luna, los cuales completan, al parecer, el disco lunar, cuando \u00e9ste se presenta en cuarto creciente o menguante. Tal era el estado de los conocimientos adquiridos sobre el sat\u00e9lite de la Tierra, que el Gun-Club se propuso completar bajo todos los puntos de vista, tanto cosmogr\u00e1ficos y geol\u00f3gicos como pol\u00edticos y morales.<\/p>\n\n\n<hr \/>\n<div class=\"wp-block-button is-style-default\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color has-very-light-gray-color has-background\" style=\"background-color: #303f9f;\" href=\"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/boletin\/boletin-radiostronomico\/\">Volver<\/a><\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A\u00f1o 20 N\u00famero 76 \u2013 Marzo 2022 Por Julio Verne Un observador dotado de una vista infinitamente penetrante y colocado en este centro desconocido a cuyo alrededor gravita el mundo, &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":25435,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[224],"tags":[130,118,166,46],"class_list":["post-17630","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-boletin","tag-ciencia-ficcion","tag-literarias","tag-luna","tag-satelites"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17630","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17630"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17630\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26198,"href":"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17630\/revisions\/26198"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/25435"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17630"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17630"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17630"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}