

{"id":18293,"date":"2022-06-28T09:52:03","date_gmt":"2022-06-28T12:52:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/?p=18293"},"modified":"2026-07-24T13:11:45","modified_gmt":"2026-07-24T16:11:45","slug":"fragmento-de-el-aleph","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/2022\/06\/28\/fragmento-de-el-aleph\/","title":{"rendered":"Fragmento de El Aleph"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph\">A\u00f1o 20 N\u00famero 77 \u2013 Junio 2022<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por Jorge Luis Borges<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato; empieza, aqu\u00ed, mi desesperaci\u00f3n de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de s\u00edmbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; \u00bfc\u00f3mo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Los m\u00edsticos, en an\u00e1logo trance, prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un p\u00e1jaro que de alg\u00fan modo es todos los p\u00e1jaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro est\u00e1 en todas partes y la circunferencia en ninguna; Ezequiel, de un \u00e1ngel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur. (No en vano rememoro esas inconcebibles analog\u00edas; alguna relaci\u00f3n tienen con el Aleph.) Quiz\u00e1 los dioses no me negar\u00edan el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedar\u00eda contaminado de literatura, de falsedad. Por lo dem\u00e1s, el problema central es irresoluble: la enumeraci\u00f3n, siquiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombr\u00f3 como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposici\u00f3n y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simult\u00e1neo: lo que transcribir\u00e9, sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recoger\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la parte inferior del escal\u00f3n, hacia la derecha, vi una peque\u00f1a esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la cre\u00ed giratoria; luego comprend\u00ed que ese movimiento era una ilusi\u00f3n producida por los vertiginosos espect\u00e1culos que encerraba. El di\u00e1metro del Aleph ser\u00eda de dos o tres cent\u00edmetros, pero el espacio c\u00f3smico estaba ah\u00ed, sin disminuci\u00f3n de tama\u00f1o. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la ve\u00eda desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de Am\u00e9rica, vi una plateada telara\u00f1a en el centro de una negra pir\u00e1mide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrut\u00e1ndose en m\u00ed como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflej\u00f3, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta a\u00f1os vi en el zagu\u00e1n de una casa en Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidar\u00e9, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un c\u00e1ncer en el pecho, vi un c\u00edrculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un \u00e1rbol, vi una quinta de Adrogu\u00e9, un ejemplar de la primera versi\u00f3n inglesa de Plinio, la de Philemon Holland, vi a un tiempo cada letra de cada p\u00e1gina (de chico, yo sol\u00eda maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el d\u00eda contempor\u00e1neo, vi un poniente en Quer\u00e9taro que parec\u00eda reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terr\u00e1queo entre dos espejos que lo multiplican sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osatura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja espa\u00f1ola, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invern\u00e1culo, vi tigres, \u00e9mbolos, bisontes, marejadas y ej\u00e9rcitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un caj\u00f3n del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, incre\u00edbles, precisas, que Beatriz hab\u00eda dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente hab\u00eda sido Beatriz Viterbo, vi la circulaci\u00f3n de mi oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificaci\u00f3n de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis v\u00edsceras, vi tu cara, y sent\u00ed v\u00e9rtigo y llor\u00e9, porque mis ojos hab\u00edan visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ning\u00fan hombre ha mirado: el inconcebible universo.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Texto completo del cuento: <a href=\"https:\/\/bcn.gob.ar\/uploads\/posts\/El-Aleph.pdf\">https:\/\/bcn.gob.ar\/uploads\/posts\/El-Aleph.pdf<\/a><\/p>\n\n\n<hr \/>\n<div class=\"wp-block-button is-style-default\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color has-very-light-gray-color has-background\" style=\"background-color: #303f9f;\" href=\"https:\/\/www.iar.unlp.edu.ar\/index.php\/boletin\/boletin-radiostronomico-27\/\">Volver<\/a><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A\u00f1o 20 N\u00famero 77 \u2013 Junio 2022 Por Jorge Luis Borges &#8230; Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato; empieza, aqu\u00ed, mi desesperaci\u00f3n de escritor. 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